No. Las sesiones son individuales: vienes tú sola. Tu familia se representa con anclajes, no con personas de carne y hueso. Nadie de tu familia tiene que enterarse ni participar.
Sí. La mayoría de mis sesiones son online y funcionan igual. Solo necesitas una hora y media sin interrupciones, un lugar donde puedas hablar tranquila y llorar si te pasa.
No, y nunca te voy a decir que sí. Esto acompaña, no reemplaza. Si estás en tratamiento, sigue con él: lo que hacemos aquí no interfiere. Y si estás tomando algo, eso se decide solo con quien te lo recetó.
No lo sé, y desconfía de quien te lo diga antes de conocerte. Muchas mujeres hacen una y les alcanza para un buen tiempo. Otras vuelven cuando aparece algo nuevo. No trabajo con paquetes ni te pido que te comprometas a nada.
No. Solo lo que quieras contar. Hay cosas que se pueden trabajar sin ponerles palabras, y si hay un tema que prefieres no tocar, no lo tocamos.
Sí. De hecho, cuando falta información suele ser porque hay algo que en esa familia no se podía nombrar — y eso ya es material para trabajar. No necesitas traer un árbol genealógico.
La constelación cuesta $111 USD — ese es también el precio de la sanación de útero, del trabajo con los hijos que no llegaron y de la alineación de chakras. La sesión de coaching, de 45 minutos, cuesta $50 USD. La primera llamada de 15 minutos no tiene costo: es para que me conozcas y decidas sin apuro.
Una sola palabra. No tienes que explicarme nada todavía.
Te contesto yo, y agendamos 15 minutos para conocernos. Sin costo y sin que te comprometas a nada.
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